EII en imagen: causas, tratamiento y el poder del estilo de vida
Fuente: Jeleefstijlalsmedicijn
Autora: Dra. Anje te
Velde,
Investigadora biomédica/Inmunóloga AmsterdamUMC, Instituto Tytgat para
Investigación del Hígado e Intestino, Asesora científica de la Fundación Je
Leefstijl als Medicijn
Autora: Victorien
Madsen, Coordinadora del proyecto EII de la Fundación Je Leefstijl als
Medicijn, voluntaria de Nutritional Therapy for IBD.
Revisor médico-científico: Dr. Pieter
Stokkers, Gastroenterólogo, OLVG, Ámsterdam.
Mensajes clave de este artículo
(tiempo de lectura 27 minutos):
- Frecuencia de la EII: Aproximadamente el 0,5 al 1 por ciento de la población en países occidentales tiene EII, con números crecientes a nivel mundial, especialmente en países que adoptan un estilo de vida occidental, con una edad pico entre los 20 y 30 años.
- Causas: La EII surge de una interacción de factores genéticos, factores ambientales, cambios en el microbioma intestinal y mecanismos moleculares alterados en el sistema inmunológico.
- Factores ambientales: La alimentación (especialmente alimentos ultraprocesados), el tabaquismo, el uso de antibióticos y otros factores de estilo de vida influyen en el riesgo de EII y la gravedad de los brotes.
- Tratamientos: Los tratamientos médicos actuales se centran en inhibir la inflamación mediante mesalazina, glucocorticoides, inmunosupresores, anticuerpos monoclonales e inhibidores de JAK-quinasa.
- Terapias nutricionales: Diversas dietas como la Nutrición Enteral Exclusiva (NEE), la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD), la Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID), la Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED), el Protocolo Autoinmune (AIP) y la dieta mediterránea pueden ayudar a controlar la EII.
- Low-FODMAP: Para síntomas no inflamatorios, la dieta Low-FODMAP puede ayudar a reducir las quejas similares al SII en pacientes con EII en remisión, al limitar ciertos carbohidratos fermentables.
- Desnutrición: Muchos pacientes con EII luchan con la desnutrición debido a disminución del apetito, malabsorción, pérdida aumentada de nutrientes, necesidades metabólicas aumentadas y restricciones dietéticas.
- Ejercicio físico: El ejercicio regular y moderado mejora la función inmunológica, reduce la inflamación, alivia los síntomas, reduce la fatiga y ayuda con el control del peso.
- Manejo del estrés: El estrés puede desencadenar brotes de EII; técnicas como mindfulness, meditación, yoga y sueño suficiente pueden reducir los niveles de estrés y disminuir la inflamación.
- Tabaquismo: Dejar de fumar es crucial para las personas con la enfermedad de Crohn, ya que fumar aumenta el riesgo de cirugías y progresión de la enfermedad, aunque la relación con la colitis ulcerosa es menos clara.
1. Introducción
Sección titulada «1. Introducción»La creciente prevalencia de la EII, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, a nivel mundial subraya la necesidad de investigación continua sobre los mecanismos subyacentes y las estrategias de tratamiento efectivas. En este artículo profundizamos en el mundo de la EII, examinando las causas, síntomas y opciones de tratamiento, y discutimos el papel crucial de los cambios en el estilo de vida y las terapias nutricionales, que son cada vez más reconocidas como parte esencial del tratamiento de esta compleja condición.
2. ¿Qué es la EII?
Sección titulada «2. ¿Qué es la EII?»La enfermedad inflamatoria intestinal (EII — por sus siglas en inglés Inflammatory Bowel Disease) es un término colectivo para condiciones crónicas caracterizadas por inflamación en el tracto gastrointestinal. Las dos formas principales de EII son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el ano, y a menudo penetra capas más profundas de la pared intestinal. La colitis ulcerosa, por otro lado, está limitada al intestino grueso y el recto y afecta principalmente la capa más interna del revestimiento mucoso.
En la EII, el sistema inmunológico reacciona incorrectamente a las bacterias en los intestinos. Normalmente, el sistema inmunológico ayuda a mantener un equilibrio entre combatir las bacterias dañinas y dejar en paz a las bacterias beneficiosas. En personas con predisposición a la EII, este equilibrio se altera, haciendo que el sistema inmunológico reaccione demasiado fuertemente a bacterias intestinales inofensivas y alteraciones de la pared intestinal. Esto lleva a una inflamación continua en los intestinos. Además, el cuerpo produce cantidades extra de sustancias inflamatorias, como TNF-α e interleucinas. Estas sustancias atraen células inflamatorias, que luego continúan irritando y dañando el revestimiento intestinal. Por esto, la inflamación se mantiene y el cuerpo tiene dificultad para recuperarse.
Los síntomas de la EII varían de persona a persona, pero generalmente incluyen:
- Diarrea persistente.
- Dolor abdominal,
- Sangrado rectal,
- Pérdida de peso y
- Fatiga.
Los períodos de “brote” y remisión a menudo se alternan y los síntomas fluctúan. Sin el diagnóstico y tratamiento adecuados, la EII puede llevar a complicaciones graves como:
- Obstrucción intestinal, particularmente en la enfermedad de Crohn, donde la inflamación puede estrechar los intestinos.
- Desnutrición como resultado de disminución del apetito, mala absorción de nutrientes o hábitos alimenticios restrictivos.
- Fístulas (conexiones anormales entre órganos) y abscesos (infecciones localizadas), ocurren principalmente en la enfermedad de Crohn,
- Un mayor riesgo de cáncer colorrectal, especialmente en la colitis ulcerosa de larga duración.
- Inflamación en otras partes del cuerpo, como el hígado, articulaciones, piel y ojos
Un diagnóstico de EII se establece después de determinar el historial médico del paciente, examen físico, análisis de sangre y heces y, más importante, el cuadro endoscópico (examen intestinal) e histológico (examen de tejido). Un diagnóstico temprano y un tratamiento efectivo son esenciales para mantener la EII bajo control y prevenir complicaciones. La nutrición y el estilo de vida como parte del tratamiento desde el primer diagnóstico pueden aumentar la posibilidad de remisión y reducir el desarrollo de complicaciones (Garcia-Mateo et al., Chicco et al., Rozich et al.).
3. ¿Es el SII lo mismo que la EII?
Sección titulada «3. ¿Es el SII lo mismo que la EII?»El SII (Síndrome del Intestino Irritable) es un trastorno funcional del tracto gastrointestinal caracterizado por molestias abdominales crónicas y cambios en las deposiciones, como diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos. A diferencia de la EII, el SII no causa inflamación visible ni daño al tejido intestinal.
Aunque el SII y la EII son condiciones diferentes, pueden superponerse de ciertas maneras:
- Síntomas compartidos: Ambas condiciones pueden causar dolor abdominal y cambios en las deposiciones. Sin embargo, las causas subyacentes son diferentes: en la EII hay daño estructural e inflamación, mientras que en el SII no es el caso.
- Coexistencia: El 30% de las personas con EII que están en remisión también reciben el diagnóstico de SII. (Wieçek et al)
- Diagnóstico erróneo: Los síntomas tempranos de la EII a veces pueden parecer los del SII, lo que puede llevar a un retraso en el diagnóstico correcto. Pruebas como la medición de calprotectina o una colonoscopia son esenciales para distinguir entre las dos.
- Impacto del estrés: El estrés puede empeorar los síntomas tanto del SII como de la EII, pero juega un papel mayor en empeorar los síntomas del SII.
4. Frecuencia de la EII
Sección titulada «4. Frecuencia de la EII»Aproximadamente el 0,5-1% de las personas en Europa Occidental y América del Norte tienen EII y este porcentaje ha aumentado en los últimos años. También en otros países donde más recientemente se encuentra un estilo de vida más occidental, el número de personas con EII está aumentando. Hay estudios que muestran que las personas que migran a un área con alta incidencia tienen mayor probabilidad de desarrollar EII. La edad a la que la mayoría de las personas desarrollan EII está entre los 20 y 30 años y es ligeramente más común en mujeres (Wang R. et al).

Tendencias de prevalencia (izquierda) e incidencia (derecha) de 1990 a 2019. Gráficos de Global Burden of Disease (GDB) (Diez-Martin et al).
5. Mecanismos y factores que contribuyen al desarrollo de la EII
Sección titulada «5. Mecanismos y factores que contribuyen al desarrollo de la EII»Por qué alguien desarrolla EII no se conoce con precisión. Actualmente pensamos que la inflamación intestinal crónica puede ser causada por una interacción de exposición a ciertos factores ambientales, un microbioma intestinal alterado y una susceptibilidad genética. A través de investigación genética, entre otras, se han definido factores de riesgo, generando así conocimiento sobre el mecanismo de cómo el sistema inmunológico se descontrola en la EII. (Ananthakrishnan et al.):
- Factores genéticos.
- Factores ambientales (alimentación, jugar al aire libre de niño, sustancias tóxicas, estrés, sueño)
- Cambio del microbioma
- Mecanismos moleculares
5.1. EII y Factores genéticos
Sección titulada «5.1. EII y Factores genéticos»En la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, la genética juega un papel importante. Mucho conocimiento sobre esto proviene de estudios genéticos a gran escala llamados estudios de asociación del genoma completo (GWAS). Estos estudios muestran que la EII es causada por múltiples variaciones genéticas, es decir, condiciones poligénicas. Esto significa que ningún gen único es responsable, sino que diferentes genes contribuyen juntos al riesgo de EII (Graham, B, y Xavier R).
De estos estudios se han identificado más de 200 regiones genéticas (loci) relacionadas con la EII. Algunas son específicas de la enfermedad de Crohn y otras específicas de la colitis ulcerosa. Esto puede explicar por qué los pacientes con estas enfermedades a veces tienen diferentes síntomas y características. La mayoría de estos loci (68%) resultan estar involucrados en ambas enfermedades, lo que indica que comparten mecanismos inflamatorios superpuestos.
Además, resulta que muchas de las variaciones genéticas que ocurren en la EII también juegan un papel en otras enfermedades autoinmunes, como psoriasis (condición crónica de la piel) y espondilitis anquilosante (condición reumática crónica). Esto explica por qué algunos pacientes con EII también experimentan quejas fuera del intestino, como problemas de piel o articulaciones. Algunos de estos genes influyen en el funcionamiento de ciertas células inmunes, como las células T auxiliares (Th17) y las células T reguladoras (Treg). Una alteración en el equilibrio entre estas células puede llevar a una reacción inmune hiperactiva e inflamación crónica en el intestino (Ramos G.P., et al).
5.2. Factores ambientales
Sección titulada «5.2. Factores ambientales»Los factores ambientales juegan un papel crucial en el riesgo de desarrollar EII. La alimentación, el tabaquismo y el uso de antibióticos pueden influir en la inflamación intestinal y la composición del microbioma. La dieta occidental y especialmente una alta ingesta de alimentos muy procesados y una dieta baja en fibra pueden alterar la barrera intestinal y promover la inflamación. Fumar tiene un efecto ambiguo: empeora la enfermedad de Crohn, pero parece tener un efecto protector contra la colitis ulcerosa. Por supuesto, los beneficios de posiblemente prevenir la colitis ulcerosa no superan los otros riesgos para la salud del tabaquismo. El uso de antibióticos puede alterar el microbioma intestinal y posiblemente desencadenar o empeorar los síntomas de la EII.

5.3. Cambios en el microbioma intestinal
Sección titulada «5.3. Cambios en el microbioma intestinal»El microbioma intestinal es la colección de miles de millones de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que viven en los intestinos. Estos microbios juegan un papel importante en la digestión, el sistema inmunológico y la salud general. Un equilibrio saludable del microbioma intestinal ayuda con la digestión de alimentos, combatiendo invasores dañinos y reduciendo la inflamación. Juega un papel crucial en mantener la salud intestinal. La disbiosis, es decir, una composición desequilibrada de bacterias intestinales, está relacionada con el desarrollo de la EII. Los pacientes con EII a menudo muestran una diversidad reducida de bacterias beneficiosas, como Faecalibacterium prausnitzii, y un aumento de especies potencialmente dañinas como Escherichia coli. Este desequilibrio microbiano puede alterar la barrera mucosa, activar respuestas inmunes y contribuir a la inflamación crónica (Pittayanon et al).
5.4. Mecanismos moleculares
Sección titulada «5.4. Mecanismos moleculares»A nivel molecular, varios mecanismos contribuyen al desarrollo de la EII, incluyendo por ejemplo:
- Disfunción de la barrera intestinal:
Las células epiteliales intestinales son las células que recubren el interior del intestino y forman una barrera protectora entre el contenido intestinal y el resto del cuerpo. Ayudan en la absorción de nutrientes, previenen que sustancias dañinas y bacterias entren en el cuerpo y juegan un papel en el sistema inmunológico al emitir señales durante infecciones o inflamaciones. La alteración de esta barrera permite el paso de bacterias y antígenos, lo que desencadena respuestas inmunes e inflamación. Esto también se llama intestino permeable. - Producción de citoquinas:
Las citoquinas son pequeñas proteínas secretadas por células del sistema inmunológico para transmitir señales y regular las respuestas inflamatorias. Juegan un papel importante en el sistema de defensa al activar otras células inmunes, combatir infecciones y promover la cicatrización de heridas. Algunas citoquinas estimulan la inflamación (citoquinas proinflamatorias), mientras que otras inhiben la inflamación (citoquinas antiinflamatorias). Las citoquinas proinflamatorias, como TNF-α, interleucina-1β e interleucina-6, juegan un papel central en la respuesta inflamatoria en la EII. Estas citoquinas promueven el reclutamiento y activación de células inmunes, lo que lleva a daño tisular y continuación de la inflamación. La inhibición de estas citoquinas forma la base de muchos tratamientos actuales para la EII. - Estrés oxidativo:
Durante la inflamación en los intestinos, el cuerpo produce cantidades extra de partículas agresivas de oxígeno, también llamadas especies reactivas de oxígeno (ERO). Estas partículas pueden causar daño a células y tejidos en el intestino. Esto se llama estrés oxidativo. Por este daño, la pared intestinal se debilita, permitiendo que bacterias y otras sustancias dañinas penetren más fácilmente. Esto hace que el sistema inmunológico continúe reaccionando y la inflamación no se detenga — creando así un círculo vicioso negativo.
Diez-Martin, E. et al. , Christensen. C. et al. Ananthakrishnan et al.
Recuadro: El papel del Inflamasoma en la EII
Para entender bien lo que sale mal en el sistema inmunológico durante una
inflamación intestinal crónica (y otras condiciones crónicas) debemos
mirar la interacción de DAMPs (Danger Associated Molecular
Patterns) y el inflamasoma.
a. El sistema inmunológico es complejo y consiste en una respuesta innata, menos
específica, y una respuesta adaptativa específica a un
patógeno. La respuesta adaptativa incluye la producción de
anticuerpos y la activación de células que eliminan patógenos.
Se necesitan tres pasos para esta respuesta: primero las células
dendríticas presentan una parte del patógeno al
sistema inmunológico. Estas células deben ser activadas por señales de peligro
(Danger Associated Molecular Patterns — DAMPs), que también pueden provenir
de células muertas. Después de la activación, las células dendríticas
fortalecen la interacción con los linfocitos, que finalmente pueden
eliminar el patógeno. El tercer paso es producir proteínas
mensajeras especiales que determinan la dirección necesaria de la respuesta inmune.
b. Los DAMPs juegan un papel crucial en la activación del
inflamasoma NLRP3, un complejo de proteínas que promueve la inflamación
produciendo entre otras cosas IL-1beta, que causa fiebre. El
inflamasoma debe ser desactivado rápidamente después de combatir la infección para
prevenir daño tisular. La activación ocurre en dos fases: en la
primera fase se prepara NLRP3 en la célula, y en la segunda fase,
cuando los DAMPs están presentes, se activa el inflamasoma.
c. Un intestino permeable puede contribuir a enfermedades porque partes de
patógenos, como
lipopolisacárido (LPS) de bacterias intestinales, entran en el torrente sanguíneo.
Esto puede activar NLRP3, llevando a una respuesta inflamatoria crónica. Los factores ambientales, como la contaminación y los alimentos procesados,
también pueden contribuir a la activación continua de NLRP3.
En personas con un estilo de vida poco saludable hay una mayor probabilidad de
inflamación crónica por esta activación continua del
sistema inmunológico. (Sandys, O. & te Velde
A.)
Ver también El inflamasoma y el microbioma, o la ciencia detrás de
comer frutas y verduras variadas
6. Tratamiento médico actual de la EII
Sección titulada «6. Tratamiento médico actual de la EII»En el tratamiento de la EII se interviene en el proceso inflamatorio que surge por un sistema inmunológico hiperactivo. Se asume que este proceso inflamatorio es el resultado de una reacción anormal del sistema inmunológico a sustancias en el intestino. Durante las últimas dos décadas, varias terapias inmunomoduladoras, incluyendo medicamentos biológicos y moléculas pequeñas, se han vuelto disponibles para el tratamiento de la EII, con un tercio de los pacientes logrando remisión a largo plazo.
6.1. Tratamientos leves
Sección titulada «6.1. Tratamientos leves»Los tratamientos más simples se centran directamente en reducir la inflamación en el intestino:
- Mesalazina: Inhibe la producción de prostaglandinas, sustancias que intensifican la inflamación, en el revestimiento intestinal.
- Glucocorticoides (por ejemplo, budesonida): Reducen la inflamación suprimiendo temporalmente el sistema inmunológico.
Aunque estos medicamentos son efectivos para controlar la inflamación, no resuelven la causa subyacente.
6.2. Supresión del sistema inmunológico
Sección titulada «6.2. Supresión del sistema inmunológico»Para abordar la respuesta inmune hiperactiva, se han desarrollado tratamientos más fuertes.
- Métodos antiguos: Medicamentos como tiopurinas y metotrexato, a menudo en combinación con corticosteroides, suprimen el sistema inmunológico de manera general.
- Anticuerpos monoclonales: En los años 90 se introdujo infliximab, un anticuerpo que bloquea específicamente la proteína inflamatoria TNF. Esto fue un avance para pacientes que no respondían a los tratamientos más antiguos. Desde entonces se han desarrollado más anticuerpos monoclonales, cada uno dirigido a proteínas específicas involucradas en el sistema inmunológico.
6.3. Desafíos con los anticuerpos monoclonales
Sección titulada «6.3. Desafíos con los anticuerpos monoclonales»Los anticuerpos monoclonales son proteínas específicas hechas en laboratorio para atacar selectivamente una molécula particular en el cuerpo. Están diseñados para apoyar el sistema de defensa natural del cuerpo. Aunque estas terapias pueden ser efectivas, hay algunos desafíos:
- Complejidad del sistema inmunológico: Es difícil predecir qué paciente responderá a un tratamiento específico. Por esto, a menudo se trabaja mediante “prueba y error.”
- Evolución del sistema inmunológico: Durante la evolución del ser humano, el sistema inmunológico ha desarrollado múltiples mecanismos para causar inflamación. Si se bloquea una ruta, el cuerpo a veces puede usar otra ruta. Esto puede llevar a una eficacia reducida del medicamento o nuevas enfermedades autoinmunes, como artritis o psoriasis.
6.4. Tratamientos más nuevos: Inhibidores de JAK-quinasa
Sección titulada «6.4. Tratamientos más nuevos: Inhibidores de JAK-quinasa»Recientemente se han desarrollado inhibidores de JAK-quinasa, una nueva clase de medicamentos que nuevamente ofrecen una supresión inmune más amplia. Aunque son menos específicos que los anticuerpos monoclonales, funcionan en un punto central en la respuesta inmune. Por esto son efectivos, pero también pueden causar más efectos secundarios, como infecciones o problemas relacionados con la inmunosupresión.
Los tratamientos médicos a menudo no dan el resultado deseado y sí muchos efectos secundarios. En muchos pacientes es cuestión de “prueba y error” y la medicación también puede disminuir su efectividad con el tiempo. Agregar terapias nutricionales y cambios de estilo de vida puede asegurar que la medicación funcione mejor y por más tiempo, que se necesite menos medicación y también que el número de efectos secundarios disminuya. (Sahu P. et al, Suskind D.L. et al)
El tratamiento de la EII es complejo y requiere una cuidadosa consideración entre eficacia y posibles efectos secundarios. La elección de terapia depende de la gravedad de la enfermedad, la etapa y cómo responde el paciente a tratamientos anteriores. A pesar de los avances, persisten desafíos, y se busca continuamente mejores y más seguros métodos de tratamiento.
7. ¿Qué puedes hacer con el estilo de vida?
Sección titulada «7. ¿Qué puedes hacer con el estilo de vida?»Los cambios en el estilo de vida pueden ser un complemento a los tratamientos médicos para la EII, pero también pueden contribuir significativamente a mejorar el control de síntomas y la calidad de vida. Al enfocarse en alimentación, ejercicio, manejo del estrés, sueño y evitar hábitos dañinos como fumar, las personas con EII pueden jugar un papel más activo en el manejo de su condición. El desarrollo de un plan de estilo de vida personalizado, en colaboración con proveedores de salud, es crucial para lograr los mejores resultados posibles en el manejo de la EII.
Integrar las estrategias siguientes en las rutinas diarias puede ayudar a experimentar menos brotes, aliviar síntomas, dar una sensación de control personal y mejorar el bienestar general.
Los 6 pilares del estilo de vida
7.1. Alimentación y Dieta
Sección titulada «7.1. Alimentación y Dieta»La alimentación juega un papel importante en el manejo de los síntomas de la EII. Hay diferentes terapias nutricionales que describiremos más adelante en detalle, pero también hay algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a prevenir el riesgo de EII o nuevos brotes (Christensen et al.).
- Evitar alimentos ultraprocesados es un primer paso importante en el ajuste de la alimentación. Por alimentos ultraprocesados se entienden productos alimenticios industrialmente producidos con muchos azúcares añadidos, sales, grasas y aditivos artificiales como refrescos, galletas, comidas preparadas, papas fritas, carnes procesadas y comida rápida.
- Identifica los alimentos desencadenantes: Ciertos alimentos pueden
empeorar los síntomas, como lácteos, alimentos ricos en fibra, platos grasos y
picantes. Llevar un diario de alimentos puede ayudar
a identificar desencadenantes personales.
En 2019, 200 personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa compartieron anónimamente sus historias sobre cómo experimentan que los alimentos y bebidas influyen en síntomas como fatiga, dolor abdominal y problemas con las deposiciones. De ahí surgió un claro top 5 de comer más y menos: - Patrón alimentario equilibrado: La EII puede llevar a deficiencias de nutrientes, por lo que es importante seguir una dieta que apoye la salud general. Esto incluye suficientes proteínas, vitaminas y minerales. Consultar con un dietista especializado en EII puede ayudar a establecer un plan nutricional personal o iniciar una de las terapias nutricionales descritas más adelante.
- Probióticos: Los probióticos pueden ofrecer beneficios al restaurar el equilibrio en el microbioma intestinal, que a menudo está alterado en personas con EII. Pueden ayudar a controlar la inflamación y promover una función intestinal saludable. Sin embargo, es importante consultar a un proveedor de salud antes de comenzar a usar probióticos, ya que la efectividad varía entre individuos y ciertas cepas pueden ser más útiles que otras.
- Hidratación: Una hidratación suficiente es esencial para la salud digestiva, especialmente con diarrea, que es un síntoma común de la EII.
- Comer consciente: Comer consciente es un enfoque de comer donde estás completamente consciente de la experiencia de comer y beber. Se trata de prestar atención a los sabores, olores, texturas y sensaciones de la comida, así como a tus propias señales de hambre y saciedad. Comer consciente anima a comer sin distracciones, como televisión o teléfonos, y ayuda a desarrollar una relación saludable con la comida a través de más conciencia y menos hábitos alimenticios automáticos (Verma, P. ).
7.2. Actividad física regular
Sección titulada «7.2. Actividad física regular»El ejercicio ofrece varios beneficios para las personas con EII. Aunque la actividad de la enfermedad puede reducir la tolerancia al ejercicio, el ejercicio regular y moderado puede ayudar a manejar los síntomas. (Severo et al) (Engels et al.)
- Mejora de la función inmune y reducción de la inflamación: El ejercicio regular ayuda a mejorar la función inmune y reduce la producción de citoquinas proinflamatorias, que están involucradas en la inflamación de la EII.
- Mejora de la función gastrointestinal: Los ejercicios pueden aliviar síntomas como hinchazón, dolor abdominal y estreñimiento. Los estudios han demostrado que las personas con EII que hacen ejercicio regularmente experimentan menos brotes y tienen un mejor control de síntomas.
- Reducción de la fatiga: La fatiga es un síntoma común de la EII. La actividad física, especialmente actividades como caminar o nadar, puede mejorar los niveles de energía y reducir la sensación de agotamiento.
- Control de peso: El ejercicio regular ayuda a mantener un peso saludable, lo cual es especialmente importante ya que la obesidad está vinculada a peores resultados en la EII. La obesidad está asociada con un mayor riesgo de recaída y tratamientos menos efectivos.
7.3. Manejo del estrés
Sección titulada «7.3. Manejo del estrés»El estrés es un desencadenante conocido de los brotes de EII, aunque el papel exacto en la actividad de la enfermedad aún no se comprende completamente. Sin embargo, es esencial manejar el estrés para un mejor control de síntomas.

La EII puede llevar a comorbilidades de tipo ansiedad y depresión al causar neuroinflamación. (Li et al.)
- Mindfulness y relajación: Técnicas como meditación, yoga y respiración profunda pueden ayudar a reducir los niveles de estrés y promover la relajación. Estas prácticas no solo apoyan el bienestar emocional, sino que también pueden reducir la inflamación.
- Sueño suficiente: Los trastornos del sueño son comunes en personas con EII, y una mala calidad de sueño puede empeorar los síntomas. Es esencial obtener una noche completa de descanso. Crear una rutina relajante antes de dormir y limitar el tiempo de pantalla antes de acostarse puede mejorar la calidad del sueño.
7.4. Dejar de fumar
Sección titulada «7.4. Dejar de fumar»Fumar es un factor de riesgo importante para el desarrollo de la enfermedad de Crohn y puede empeorar los resultados de la EII, como aumentar el riesgo de cirugías y progresión de la enfermedad. Fumar altera la efectividad de ciertos tratamientos y puede dificultar la recuperación.
Dejar de fumar es uno de los cambios más impactantes que alguien con EII puede hacer para mejorar su pronóstico. Aunque la relación entre fumar y la colitis ulcerosa es menos clara, y a veces incluso puede tener un efecto positivo en el curso de la enfermedad, dejar de fumar ofrece numerosos beneficios para la salud general.
7.5. Uso de alcohol y cannabis
Sección titulada «7.5. Uso de alcohol y cannabis»Los efectos del alcohol y el cannabis en la EII todavía se están investigando. Algunos estudios sugieren que el cannabis puede reducir el dolor crónico asociado con la EII sin afectar la remisión, mientras que el alcohol puede irritar el intestino y desencadenar brotes. La moderación es importante y las personas con EII deberían monitorear cómo estas sustancias afectan sus síntomas.
7.6. Buenos contactos sociales y asesoramiento
Sección titulada «7.6. Buenos contactos sociales y asesoramiento»Una red social fuerte es esencial para lidiar con la EII. El contacto con otros que entienden los desafíos de una condición crónica puede proporcionar apoyo emocional y consejos prácticos para el manejo de síntomas. La terapia, incluyendo la terapia cognitivo-conductual (TCC), y el asesoramiento grupal pueden ayudar a manejar la ansiedad y la depresión, que a menudo acompañan a enfermedades crónicas como la EII.
7.7. Control médico regular
Sección titulada «7.7. Control médico regular»Las visitas regulares a un proveedor de salud son necesarias para monitorear el progreso de la enfermedad y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario. Los profesionales de la salud también pueden dar consejos sobre el manejo de síntomas a través de cambios en el estilo de vida y recomendar otras intervenciones cuando sea necesario.\
Fuentes: Rozich J. et al., Strobel T.M., et al., Nutritional Therapy for IBD , García-Mateo s., et al.
8. Posibles terapias nutricionales para el tratamiento de la EII
Sección titulada «8. Posibles terapias nutricionales para el tratamiento de la EII»Aunque los tratamientos estándar para la EII generalmente consisten principalmente en medicación, las terapias nutricionales están recibiendo cada vez más atención debido a su papel en el manejo de la EII. Hay diferentes intervenciones dietéticas posibles, incluyendo la Nutrición Enteral Exclusiva (NEE), la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD), la Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID), la Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED), el Protocolo Autoinmune (AIP) y la dieta mediterránea. Destacamos los principios, efectividad y consideraciones prácticas de estas dietas.
8.1. Nutrición Enteral Exclusiva (NEE)
Sección titulada «8.1. Nutrición Enteral Exclusiva (NEE)»La NEE implica consumir exclusivamente una alimentación líquida completa durante un período determinado, generalmente de 6 a 8 semanas, excluyendo todos los demás alimentos. Este enfoque es particularmente efectivo para inducir remisión en niños con enfermedad de Crohn. Los estudios muestran que la NEE puede reducir la inflamación y permitir que la pared intestinal se recupere. Sin embargo, puede ser difícil mantener esta terapia tanto por las limitaciones sociales como por la llamada “fatiga del sabor”, porque hay muy poca variación. Recientemente también se ha realizado un estudio sobre un “batido casero de alimentos integrales” con resultados prometedores. Esto podría mejorar la posibilidad de adaptar al gusto, necesidad y tolerancias personales.
8.2. Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD)
Sección titulada «8.2. Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD)»La SCD se centra en eliminar carbohidratos complejos, alimentos procesados y ciertos productos lácteos, mientras promueve el consumo de azúcares simples, frutas, verduras y carnes no procesadas. La idea es reducir la inflamación intestinal limitando nutrientes que estimulan el crecimiento de bacterias intestinales dañinas. Un estudio controlado aleatorizado ha investigado la SCD como terapia de inducción para niños con enfermedad de Crohn, mostrando posibles beneficios en el control de síntomas. Entre los pacientes, esta dieta, que fue desarrollada a principios de los años 70 por Elaine Gottschall, y fue más investigada y aplicada por David Suskind, MD, en el Seattle Children’s Hospital, es popular. Sin embargo, los estudios existentes son pequeños y se necesita investigación más extensa.
8.3. Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID)
Sección titulada «8.3. Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID)»La IBD-AID fue diseñada por Umass, medical school Center for Applied Nutrition, para influir en el microbioma intestinal y reducir la inflamación. Contiene elementos de la SCD, pero permite ciertos granos y enfatiza los alimentos prebióticos y probióticos. La dieta está estructurada en fases, comenzando con alimentos de fácil digestión y expandiéndose gradualmente a una gama más amplia de alimentos según la tolerancia. Las observaciones clínicas muestran que los pacientes con EII experimentan mejoras en síntomas y calidad de vida al seguir la IBD-AID, aunque los estudios controlados son limitados.
8.4. Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED)
Sección titulada «8.4. Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED)»La CDED se centra en excluir componentes alimentarios específicos que contribuyen a la inflamación intestinal y alteración del microbioma, como ciertos aditivos, emulsionantes y alimentos procesados. Los estudios sobre CDED muestran que la dieta puede ser efectiva para mantener la remisión en niños con enfermedad de Crohn. Los primeros estudios en adultos también son muy prometedores. La dieta se implementa a menudo en fases, donde primero se combina nutrición enteral parcial (alimentación líquida) con alimentos sólidos, y luego la proporción de alimentos sólidos se aumenta gradualmente, mientras se monitorean los síntomas.
8.5. Protocolo Autoinmune (AIP)
Sección titulada «8.5. Protocolo Autoinmune (AIP)»El AIP es una dieta de eliminación donde se eliminan posibles “desencadenantes” de la alimentación, incluyendo granos, legumbres, solanáceas, lácteos y alimentos procesados. El enfoque está en alimentos nutritivos y antiinflamatorios, como pescado graso, caldo de huesos, alimentos fermentados (kombucha, kimchi), bayas y verduras de hoja verde. Después de una fase de eliminación, los alimentos se reintroducen sistemáticamente para identificar sensibilidades individuales. Aunque el AIP es popular para varias enfermedades autoinmunes, la evidencia científica de la efectividad en la EII es limitada. Se necesitan estudios más rigurosos para establecer el papel del AIP en el manejo de la EII.
8.6. Dieta mediterránea
Sección titulada «8.6. Dieta mediterránea»La dieta mediterránea enfatiza frutas, verduras, granos integrales, legumbres, nueces y aceite de oliva, con un consumo moderado de pescado y aves. Por lo tanto, consiste principalmente en alimentos puros y no procesados, con alto valor nutricional. Esta dieta es conocida por sus propiedades antiinflamatorias y está relacionada con un menor riesgo de varias enfermedades crónicas. Hay cada vez más estudios que muestran que la dieta mediterránea también puede tener en la EII un efecto favorable en los valores inflamatorios y síntomas, y apoyar el efecto en la salud general. Sin embargo, la tolerancia individual para alimentos ricos en fibra debe considerarse, especialmente durante las fases activas de la enfermedad.
8.7. Nueva dieta: Tasty & Healthy
Sección titulada «8.7. Nueva dieta: Tasty & Healthy»Recientemente se publicaron los resultados del estudio ‘Tasty and Healthy diet’ que muestran que esta dieta es efectiva para la enfermedad de Crohn y es más fácil de mantener que la NEE (Nutrición Enteral Exclusiva) y con una mejor diversidad del microbioma como resultado. El artículo correspondiente aún debe publicarse, pero los resultados se presentaron durante ECCO 25 y son prometedores.
8.8. Low-FODMAP (Para síntomas no inflamatorios)
Sección titulada «8.8. Low-FODMAP (Para síntomas no inflamatorios)»Aunque el enfoque principal del tratamiento de la EII está en controlar la inflamación, también es importante abordar las quejas funcionales gastrointestinales. La investigación muestra que la dieta Low-FODMAP puede ser efectiva para reducir síntomas tipo SII (Síndrome del Intestino Irritable), como hinchazón, dolor abdominal, en pacientes con EII que están en remisión.
La dieta Low-FODMAP implica limitar ciertos carbohidratos, conocidos como oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables (FODMAPs). Estos carbohidratos de cadena corta se absorben mal en el intestino delgado y pueden ser fermentados rápidamente por bacterias intestinales. Esto lleva a una mayor producción de gas y retención de agua en los intestinos, lo que puede resultar en hinchazón y molestias abdominales.
La dieta Low-FODMAP generalmente se sigue en tres fases:
- Fase de eliminación: Los alimentos con alto contenido de FODMAP se eliminan completamente de la dieta durante 4-6 semanas — ejemplos son cebolla, ajo, coliflor, manzanas, granos integrales y miel. Los alimentos Low-FODMAP que se pueden comer o con moderación son por ejemplo: zanahoria, patata, pepino, huevos, avena y berenjena.
- Fase de reintroducción: FODMAPs específicos se reintroducen gradualmente para identificar desencadenantes individuales.
- Fase de personalización: Se desarrolla un patrón alimentario a largo plazo donde se incluyen alimentos tolerados y se evitan desencadenantes.
No se recomienda el cumplimiento estricto a largo plazo de la dieta Low-FODMAP, ya que puede tener un impacto negativo en el microbioma intestinal.
8.9. Consideraciones prácticas
Sección titulada «8.9. Consideraciones prácticas»Al considerar terapias nutricionales para la EII, es esencial
adaptar las intervenciones dietéticas a la actividad de la enfermedad, estado nutricional
y preferencias personales. La colaboración con proveedores de salud, incluyendo
gastroenterólogos y dietistas, es esencial y asegura que
los ajustes nutricionales sean seguros y nutritivos. El monitoreo regular y
los ajustes pueden ayudar a mantener la remisión y mejorar la
calidad de vida.
El poster visual de
voedinghelpt y el Navegador de Nutrición para EII de Nutritional
Therapy for
IBD pueden ayudar a proveedores de salud y pacientes a determinar juntos
qué terapia nutricional o ajustes dietéticos se adaptan mejor
al paciente con EII.
Fuentes: Reznikov et al., Magen-Rimon R., et al., Christensen C., et al., Manski S. et al., Sigall Boneh R., et al., Naik R.G., et al., Suskind D.L., et al., Więcek M., et al.
Recuadro: Desnutrición en la EII
La desnutrición es una complicación común en personas con
enfermedades inflamatorias intestinales (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis
ulcerosa. Desnutrición no siempre significa que alguien
come muy poco. Principalmente significa que alguien recibe muy pocos o los nutrientes
incorrectos. La inflamación puede alterar la absorción y procesamiento de
nutrientes, lo que lleva a diversos
problemas de salud.(Massironi et
al)
Los pacientes con enfermedad de Crohn generalmente desarrollan un estado
nutricional alterado durante un período más largo, mientras que los pacientes con colitis
ulcerosa a menudo muestran una deficiencia repentina y severa de nutrientes
durante un brote agudo y severo de la enfermedad.
(Balestrieri et
al.)
Factores que contribuyen a la desnutrición en la EII:
* Disminución del apetito: La inflamación y el malestar en el
tracto digestivo pueden llevar a pérdida de apetito, haciendo
difícil obtener suficientes calorías y nutrientes.
* Malabsorción: El daño a la pared intestinal por inflamación puede
dificultar la absorción de nutrientes de los alimentos, resultando en
deficiencias de vitaminas, minerales y otros
nutrientes esenciales.
* Mayor pérdida de nutrientes: La diarrea crónica y
la inflamación pueden llevar a una mayor pérdida de nutrientes
a través de las heces. La pérdida de sangre puede llevar a deficiencia de hierro.
* Mayores necesidades metabólicas: Durante períodos activos de inflamación,
el cuerpo tiene un metabolismo aumentado, lo que lleva a una mayor
necesidad de nutrientes que es difícil satisfacer solo con la dieta.
* Restricciones dietéticas: Algunas personas con EII evitan ciertos
alimentos basándose en síntomas y actividad de la enfermedad, lo que puede limitar
la ingesta de nutrientes.
* Ciertos medicamentos también pueden afectar la absorción de nutrientes.
Por la desnutrición pueden surgir complicaciones adicionales como:
* Pérdida de peso
* Fatiga
* Pérdida muscular
* Función inmune reducida
* Capacidad de curación retrasada
* Salud ósea reducida.
Es esencial para los pacientes con EII trabajar estrechamente con su
profesional de la salud para prevenir la desnutrición. Trabajar con un
dietista registrado puede ayudar a establecer una
dieta equilibrada que satisfaga las necesidades y tolerancias específicas
del individuo. Además, con análisis de sangre se pueden detectar
deficiencias de nutrientes y se pueden recomendar suplementos nutricionales
para mejorar el estado nutricional.
Consejo nutricional especial antes y después de una cirugía de EII:
Antes y justo después de una cirugía en pacientes con EII es de extra importancia
asegurar que el estado nutricional se optimice. Según las
Guías
ESPEN se recomienda evaluar a los pacientes con alto riesgo
para un estado nutricional alterado. Para pacientes que
se someten a una cirugía planificada para la enfermedad de Crohn, se ha demostrado que
un mínimo de 4 semanas de nutrición enteral exclusiva (alimentación líquida) mejora
el estado nutricional y reduce la inflamación intestinal. Además,
optimizar el estado nutricional antes de la cirugía aumenta la
probabilidad de una cirugía exitosa y reduce la probabilidad de
complicaciones(Guías
ESPEN y Nutritional Therapy for
IBD)
9. Cómo tener éxito con los cambios de estilo de vida
Sección titulada «9. Cómo tener éxito con los cambios de estilo de vida»Vivir con EII puede ser todo un desafío en sí mismo, lo que hace que ajustar la alimentación y el estilo de vida a veces parezca una tarea imposible. A continuación se presentan algunas estrategias prácticas para tener éxito con los cambios de estilo de vida, y así poder mantener una sensación de control y perspectiva.
9.1. Comienza con pequeños pasos
Sección titulada «9.1. Comienza con pequeños pasos»Hacer grandes cambios de una vez puede ser abrumador y difícil de mantener. Por lo tanto, elige pasos pequeños y alcanzables. Elige si para ti es más fácil seguir las reglas de una terapia nutricional especial, o si prefieres comenzar con un cambio por semana, como eliminar ciertos alimentos procesados. O tal vez quieras comenzar con ejercicios diarios cortos de relajación. Los pequeños éxitos ayudan a mantener la motivación y hacen la transición a un estilo de vida más saludable más fácil.
9.2. Trabaja con un profesional
Sección titulada «9.2. Trabaja con un profesional»Un dietista, coach u otro proveedor de salud puede proporcionar apoyo al tomar las decisiones correctas y establecer metas realistas. Pueden ayudar a establecer un plan que se adapte a tu situación específica y tenga en cuenta tu historial médico. Además, las citas regulares pueden proporcionar motivación extra y un incentivo para perseverar.
Un estudio reciente, apoyado por la fundación Voeding Leeft, compara la atención estándar con una intervención de estilo de vida multimodal. Este estudio, guiado por un dietista y un coach de estilo de vida, con enfoque en dieta saludable, reducción del estrés, sueño y ejercicio, muestra que la fatiga en pacientes con EII en remisión mejoró significativamente por la intervención de estilo de vida multimodal. Loveikyt R,. et al.
9.3. Lleva un diario
Sección titulada «9.3. Lleva un diario»Al llevar un diario de alimentación y síntomas, obtienes perspectiva sobre cómo ciertos hábitos afectan tu cuerpo. Anota lo que comes, cómo te sientes, cuánto te mueves y otros factores relevantes como estrés y sueño. Esto puede ayudar a reconocer patrones y entender mejor qué ajustes funcionan para ti. Un diario también puede proporcionar información valiosa para conversaciones con tu proveedor de salud.
9.4. Establece metas realistas
Sección titulada «9.4. Establece metas realistas»Es importante establecer metas concretas y alcanzables. En lugar de decir: “Quiero vivir más saludable”, puedes formular metas específicas como: “Voy a caminar 20 minutos tres veces por semana” o “Voy a beber un vaso extra de agua todos los días esta semana.” Al hacer las metas medibles y alcanzables, aumentas la posibilidad de éxito y te mantienes motivado.
9.5. Construye una red de apoyo
Sección titulada «9.5. Construye una red de apoyo»Los cambios de estilo de vida son más fáciles de mantener si recibes apoyo de familia, amigos o compañeros. Discute tus metas con personas de tu entorno y pide apoyo cuando sea necesario. También participar en una asociación de pacientes o comunidad en línea, como nuestro grupo de EII y Estilo de Vida, puede ayudar a intercambiar experiencias y mantenerte motivado.
9.6. Sé paciente y amable contigo mismo
Sección titulada «9.6. Sé paciente y amable contigo mismo»El cambio lleva tiempo, y habrá momentos en que las cosas no funcionen tan bien. Eso es normal y no es razón para rendirse. Acepta que puede haber contratiempos y enfócate en el progreso que ya has logrado. Celebra los pequeños éxitos y date espacio para ajustar cuando sea necesario.
Implementando ajustes paso a paso, trabajando con profesionales y haciendo un buen seguimiento de lo que funciona, puedes de manera sostenible mejorar tu estilo de vida y lidiar mejor con la EII.
10. Conclusión
Sección titulada «10. Conclusión»Aunque los tratamientos médicos, como las terapias inmunomoduladoras y los medicamentos biológicos, juegan un papel crucial en el control de la EII, su efectividad a menudo no es suficiente o es solo temporal. Está claro que un enfoque holístico que además de medicación también incluya ajustes de estilo de vida y nutrición, es esencial para lograr resultados óptimos.
Las terapias nutricionales, como la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD), la Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID), la Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED) y la dieta mediterránea, ofrecen posibilidades prometedoras para apoyar la salud intestinal y reducir la inflamación. Sin embargo, es crucial que estas dietas se adapten a las necesidades y tolerancias individuales de cada paciente, preferiblemente bajo buena supervisión de un profesional de la salud.
Además, otros ajustes de estilo de vida, incluyendo ejercicio regular, manejo del estrés y evitar hábitos dañinos, pueden reducir significativamente los síntomas y mejorar la calidad de vida.
El futuro del manejo de la EII está en un enfoque holístico que tenga en cuenta las necesidades y circunstancias únicas de cada paciente y combine óptimamente medicación, estilo de vida y nutrición.
Veelgestelde vragen
¿Cuáles son las posibilidades de tratamiento de la EII con estilo de vida?
Existen varios enfoques no medicinales para el tratamiento de la EII, incluyendo terapias nutricionales como la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD), la Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID), la Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED) y la dieta mediterránea. Además, el ejercicio regular, el manejo del estrés (como mindfulness y yoga), el sueño suficiente y evitar fumar ayudan a controlar los síntomas. Estos enfoques son complementarios a los tratamientos médicos.
¿Qué dieta funciona mejor para la EII?
No existe una dieta universal para todos los pacientes con EII. Diferentes terapias nutricionales muestran resultados positivos, incluyendo la Nutrición Enteral Exclusiva (NEE), la Dieta de Carbohidratos Específicos (SCD), la Dieta Antiinflamatoria para EII (IBD-AID), la Dieta de Exclusión para la Enfermedad de Crohn (CDED), el Protocolo Autoinmune (AIP) y la dieta mediterránea. La elección óptima depende de factores individuales como el tipo de enfermedad, tolerancias personales y circunstancias. La orientación de un dietista especializado es esencial.
¿Cuál es la diferencia entre SII y EII en cuanto a síntomas?
Aunque el SII (Síndrome del Intestino Irritable) y la EII (Enfermedad Inflamatoria Intestinal) pueden tener síntomas similares como dolor abdominal y cambios en las deposiciones, la diferencia crucial es que en la EII hay inflamación visible y daño tisular en el intestino, mientras que el SII es un trastorno funcional sin daño estructural. En la EII también aparecen síntomas como sangrado rectal, pérdida de peso y fatiga. Aproximadamente el 30% de los pacientes con EII en remisión también reciben el diagnóstico de SII.
¿Cuáles son las principales causas del desarrollo de la EII?
La EII surge de una compleja interacción de factores: predisposición genética (se han identificado más de 200 regiones genéticas), factores ambientales (como la dieta occidental, el tabaquismo, el uso de antibióticos), un microbioma intestinal alterado (disbiosis) y mecanismos moleculares como la disfunción de la barrera intestinal y la sobreproducción de citoquinas proinflamatorias. Estos factores juntos conducen a una reacción exagerada del sistema inmunológico a bacterias intestinales normalmente inofensivas.
¿Cómo puedo mejorar mi estilo de vida con EII?
Mejora tu estilo de vida con EII: 1) Implementando cambios pequeños y alcanzables, 2) Trabajando con profesionales como dietistas o coaches de EII, 3) Llevando un diario de síntomas y alimentación, 4) Estableciendo metas realistas, 5) Construyendo una red de apoyo a través de familia o asociaciones de pacientes, y 6) Siendo paciente y amable contigo mismo. Enfócate en ejercicio regular, manejo del estrés, sueño suficiente, dejar de fumar y ajustes dietéticos.
¿Cómo puedo prevenir la desnutrición con EII?
La desnutrición en la EII puede prevenirse mediante: 1) Control regular del estado nutricional a través de análisis de sangre, 2) Colaboración con un dietista para un plan nutricional equilibrado que se adapte a tus tolerancias, 3) Uso de suplementos nutricionales en caso de deficiencias, y 4) En caso de desnutrición severa, puede considerarse temporalmente la nutrición enteral exclusiva. Estate atento a signos de desnutrición como pérdida de peso involuntaria, fatiga, debilidad muscular y resistencia reducida.
Medische Disclaimer: De informatie van Stichting Je Leefstijl Als Medicijn over leefstijl, ziektes en stoornissen mag niet worden opgevat als medisch advies. In geen geval adviseren wij mensen om hun bestaande behandeling te veranderen. We raden mensen met chronische aandoeningen aan om zich over hun behandeling goed door bevoegde medische professionals te laten adviseren.
Medical Disclaimer: The information provided by Stichting Je Leefstijl Als Medicijn regarding lifestyle, diseases, and disorders should not be construed as medical advice. Under no circumstances do we advise people to alter their existing treatment. We recommend that people with chronic conditions seek advice regarding their treatment from qualified medical professionals.