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Acné y alimentación

Fuente: Jeleefstijlalsmedicijn

Autor: Jaap Versfelt

Revisor: Drs. Samantha Jordaans, Instituto de Conocimiento sobre Alimentación y Piel

Mensaje clave de este artículo (14 minutos de lectura):

Sección titulada «Mensaje clave de este artículo (14 minutos de lectura):»
  1. Qué tan común es el acné: El acné afecta al 80-95% de los jóvenes (12-24 años) y al 40-54% de los adultos mayores de 25 años, con porcentajes más altos en personas con sobrepeso.
  2. Paradoja occidental: El acné está prácticamente ausente en pueblos tradicionales como los inuit y los kitavanos, lo que sugiere una conexión con la alimentación y el estilo de vida occidental.
  3. Causas conocidas: El acné se atribuye convencionalmente a cuatro factores: producción excesiva de sebo, acumulación de células muertas de la piel, crecimiento bacteriano y reacciones inflamatorias.
  4. Tratamientos médicos: Los tratamientos convencionales (retinoides, antibióticos, isotretinoína) combaten los síntomas pero tienen efectos secundarios y no abordan la causa subyacente.
  5. Conexión metabólica: Investigaciones recientes muestran que la resistencia a la insulina juega un papel crucial en el acné al influir en los cuatro factores causales tradicionales.
  6. Resistencia a la insulina: Es causada por alimentos ultraprocesados (61% del consumo calórico holandés), alimentos con alta carga glucémica, estrés crónico y falta de ejercicio.
  7. Influencia de la alimentación: Un estudio de 2007 mostró una reducción del 51% en lesiones de acné con una dieta de baja carga glucémica; un estudio de 2024 encontró una reducción del 31% del acné con una dieta cetogénica.
  8. Efecto de la metformina: El medicamento para diabetes metformina, que contrarresta la resistencia a la insulina, también resulta efectivo contra el acné, lo que confirma aún más el vínculo metabólico.
  9. Enfoque natural: Una dieta baja en carbohidratos rica en productos no procesados puede reducir el acné al mejorar la sensibilidad a la insulina, sin los efectos secundarios de la medicación.

Todos conocemos el acné, ya sea unos pocos granos persistentes o inflamaciones severas que dejan cicatrices. Aunque el acné a menudo se ve como un problema típico de la pubertad, millones de adultos también luchan con ello. Los tratamientos tradicionales se centran en combatir las bacterias y reducir la producción de sebo, pero este enfoque solo trata los síntomas, no la causa subyacente.

¿Y si el acné no es solo un problema de la piel, sino también una señal de procesos metabólicos subyacentes que son influenciados por nuestro estilo de vida y alimentación occidental? Los conocimientos científicos recientes sugieren que la resistencia a la insulina puede jugar un papel importante en el acné. La explicación tradicional del acné se basa en cuatro mecanismos: producción elevada de sebo, acumulación de células muertas de la piel, crecimiento bacteriano y reacciones inflamatorias. Nueva investigación muestra que la alimentación, especialmente los patrones alimentarios con alta carga glucémica, puede influir en estos mecanismos. Esto puede explicar por qué los ajustes en los patrones alimentarios en algunos estudios muestran un efecto positivo en la gravedad de la condición.

En este artículo, examinamos el papel de la alimentación y la insulina en el desarrollo del acné. Mostramos cómo reducir los carbohidratos refinados y el azúcar y un patrón alimentario basado principalmente en productos no procesados pueden reducir el acné, respaldado por evidencia científica.

El acné vulgar es una condición inflamatoria crónica de la piel que surge en las glándulas sebáceas y los folículos pilosos. Se caracteriza por una combinación de puntos negros, granos y quistes, que principalmente aparecen en la piel facial, el pecho y la espalda, donde las glándulas sebáceas son más activas. La gravedad del acné puede variar desde puntos negros leves hasta quistes inflamados profundos que pueden dejar cicatrices permanentes. El acné no solo tiene un impacto físico, sino que también puede tener consecuencias psicológicas, como una autoestima reducida, ansiedad y depresión (Behrangi, 2019).

El acné es una de las condiciones dermatológicas más comunes y afecta aproximadamente al 80-95% de las personas entre 12 y 24 años. Aunque el acné a menudo se asocia con la pubertad, también es muy común en adultos, especialmente en mujeres. Los estudios muestran que el 40-54% de las personas mayores de 25 años todavía sufre de acné, mientras que el 12% de las mujeres y el 3% de los hombres incluso hasta la mediana edad continúan luchando con el acné (Smith, 2007). Es notable que en personas con sobrepeso y obesidad el acné ocurre dos a tres veces más frecuentemente que en personas con peso normal (Heng, 2020).

¿Acné: una enfermedad de la civilización occidental?
Los estudios muestran que el acné está prácticamente completamente ausente en pueblos tradicionales como los inuit, los habitantes de Okinawa (Japón), los kitavanos (una isla en Papúa Nueva Guinea) y los cazadores-recolectores aché de Paraguay (Smith, 2007).

Para dar un ejemplo, en una inspección médica en 1990 de 1.200 habitantes de Kitava (incluyendo 300 personas de 15 a 25 años) ni una sola persona tenía acné. Al controlar la piel de todos los 115 aché, no se encontró en nadie un grano o punto negro (Cordain, 2002).

En resumen, estas personas comen y viven completamente diferente a nosotros en Occidente. Eso lleva a la pregunta: ¿podría nuestro patrón alimentario y estilo de vida jugar un papel en el desarrollo del acné? Para investigar eso debemos primero saber más sobre las causas del acné.

Según el enfoque médico tradicional, los cuatro factores principales que contribuyen al desarrollo del acné son:

  • Producción excesiva de sebo: El sebo es una sustancia oleosa que es producida por las glándulas sebáceas y protege la piel. Cuando la producción aumenta, los poros pueden obstruirse e inflamarse.
  • Acumulación de células muertas de la piel: La hiperqueratinización es un proceso en el que las células de la piel crecen y mueren demasiado rápido en los folículos pilosos. Estas células muertas se acumulan y obstruyen los poros, lo que resulta en la formación de puntos negros.
  • Crecimiento bacteriano: La bacteria Cutibacterium acnes se alimenta de sebo excesivo y causa reacciones inflamatorias en la piel.
  • Inflamación: La acumulación de sebo y bacterias desencadena una respuesta inmune, lo que lleva a enrojecimiento, hinchazón y formación de pus.

5. Tratamientos farmacológicos actuales y sus limitaciones

Sección titulada «5. Tratamientos farmacológicos actuales y sus limitaciones»

El tratamiento convencional del acné se centra principalmente en reducir la producción de sebo, el crecimiento bacteriano e inflamaciones. Para esto a menudo se utilizan retinoides tópicos, peróxido de benzoilo, antibióticos orales, terapias hormonales e isotretinoína (Behrangi, 2019). Aunque estos medicamentos pueden suprimir el acné, no resuelven la causa subyacente y van acompañados de efectos secundarios significativos.

Los medicamentos tópicos como los retinoides y el peróxido de benzoilo a menudo causan irritación de la piel y resequedad, mientras que los antibióticos orales con uso prolongado pueden llevar a resistencia antibiótica y problemas intestinales. Las terapias hormonales solo funcionan en mujeres y conllevan riesgos como cambios de humor y cambios en el ciclo menstrual (Yen, 2020). La isotretinoína, la terapia más efectiva, tiene efectos secundarios potencialmente graves, incluyendo disfunción hepática y quejas depresivas, y requiere control médico estricto (Behrangi, 2019).

La mayor desventaja de estos tratamientos es que se centran en el alivio de síntomas y no abordan los factores metabólicos subyacentes como la resistencia a la insulina y las alteraciones hormonales. Por lo tanto, el acné a menudo regresa después de detener la medicación. Esto subraya la necesidad de un enfoque más amplio, donde no solo la piel sea tratada, sino que también se optimice la salud metabólica (Smith, 2007, Yen, 2020).

Como se discutió, el acné se atribuye tradicionalmente a cuatro factores: producción elevada de sebo, hiperqueratinización y obstrucción, sobrecrecimiento bacteriano e inflamación. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que estos factores a su vez son influenciados por la resistencia a la insulina, una alteración del metabolismo que tiene un efecto profundo en la piel (Szefler, 2024).

6.1. ¿Qué es la resistencia a la insulina?

Sección titulada «6.1. ¿Qué es la resistencia a la insulina?»

La resistencia a la insulina surge cuando las células del cuerpo se vuelven menos sensibles a la acción de la insulina, una hormona que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre. El consumo de muchos alimentos ultraprocesados (como dulces y refrescos) y carbohidratos de digestión rápida (de pan blanco, pasta y jugos de fruta) obliga al páncreas a producir insulina extra, lo que lleva a niveles de insulina crónicamente elevados (hiperinsulinemia). Esta condición es una característica de varias condiciones metabólicas, incluyendo obesidad, diabetes tipo 2 y SOP (síndrome de ovario poliquístico), pero también juega un papel crucial en el acné.

6.2. ¿Qué tan común es la resistencia a la insulina?

Sección titulada «6.2. ¿Qué tan común es la resistencia a la insulina?»

La resistencia a la insulina es muy común. Las cifras exactas no se conocen porque los médicos no la investigan rutinariamente. Lo que sí se sabe es que 2,5 millones de holandeses tienen prediabetes o diabetes tipo 2 (Diabetes Fonds, 2024). En estas condiciones, la resistencia a la insulina ya está avanzada, donde el cuerpo ya no puede mantener los niveles de azúcar en sangre en un nivel saludable. El número de personas con resistencia a la insulina es probablemente mucho mayor que estos 2,5 millones, porque la resistencia a la insulina ocurre años, a veces incluso décadas, antes de que se establezca el diagnóstico de (pre)diabetes.

6.3. ¿Cómo contribuye la resistencia a la insulina al acné?

Sección titulada «6.3. ¿Cómo contribuye la resistencia a la insulina al acné?»

La resistencia a la insulina influye en las cuatro causas tradicionales del acné de varias maneras:

  • Producción elevada de sebo: La insulina estimula directamente las glándulas sebáceas para producir más sebo (aceite de la piel), lo que aumenta la probabilidad de poros obstruidos. Además, la insulina aumenta la liberación de andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona), que hacen que las glándulas sebáceas sean aún más activas (Smith, 2007).
  • Acumulación de células muertas de la piel: La insulina y la hormona relacionada IGF-1 (factor de crecimiento similar a la insulina 1) aceleran el crecimiento y la descamación de las células de la piel (queratinocitos). Esto lleva a una acumulación de células muertas de la piel, que junto con el sebo excesivo obstruyen los poros (Smith, 2007).
  • Sobrecrecimiento bacteriano: Un ambiente con sebo excesivo y células muertas de la piel forma un caldo de cultivo ideal para Cutibacterium acnes, la bacteria que empeora el acné. Además, un aumento impulsado por insulina de glucosa en el sebo puede ser un factor de crecimiento extra para esta bacteria (Melnik, 2012)
  • Reacciones inflamatorias: La resistencia a la insulina aumenta la inflamación sistémica al estimular citoquinas proinflamatorias, como TNF-α e interleucinas. Esto lleva a una reacción excesiva del sistema inmune, lo que resulta en el enrojecimiento, hinchazón y formación de pus que son característicos del acné severo (Szefler, 2024).

Recuadro: Metformina como tratamiento para el acné

La metformina es un medicamento usado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, una forma avanzada de resistencia a la insulina. La metformina funciona mejorando la sensibilidad a la insulina y reduciendo la producción de insulina.
Sin embargo, la metformina también resulta funcionar para el acné. Varios estudios han demostrado que la metformina puede reducir el acné (Behrangi, 2019, Yen, 2020, Szefler, 2024). ¿Por qué es esto relevante? Esta investigación demuestra que al contrarrestar la resistencia a la insulina el acné mejora.

2024](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38931395/)\
No mencionamos esto para recomendar la metformina como medicamento contra el acné, sino como evidencia de que el acné tiene un componente metabólico y está relacionado con la resistencia a la insulina.

6.4. ¿Qué causa la resistencia a la insulina?

Sección titulada «6.4. ¿Qué causa la resistencia a la insulina?»

Varios factores contribuyen al desarrollo de la resistencia a la insulina, los más importantes son:

  • Alimentos ultraprocesados. Los alimentos producidos industrialmente (como comida rápida, papas fritas, galletas, refrescos y comidas preparadas) contienen muchos azúcares añadidos, carbohidratos refinados y grasas no saludables que contribuyen a la resistencia a la insulina. Comemos mucho de estos alimentos ultraprocesados: el 61% del consumo calórico del holandés promedio es alimento ultraprocesado (en niños incluso el 75%) (Vellinga, 2022). En el supermercado, el 70% de todos los productos alimenticios son ultraprocesados.
  • Alimentos con alta carga glucémica: Las dietas ricas en carbohidratos refinados (pan blanco, pasta, jugo de fruta) causan picos rápidos de azúcar en sangre, lo que lleva a una mayor producción de insulina y así contribuyen a largo plazo a la resistencia a la insulina.
  • Estrés crónico: Las hormonas del estrés como el cortisol aumentan indirectamente la resistencia a la insulina al elevar el nivel de azúcar en sangre, lo que a su vez aumenta la producción de insulina.
  • Falta de sueño y sedentarismo: La falta de sueño y la falta de ejercicio físico reducen la efectividad de la insulina y contribuyen a alteraciones metabólicas.

7. Tratamiento del acné con una dieta baja en carbohidratos

Sección titulada «7. Tratamiento del acné con una dieta baja en carbohidratos»

Cada vez más investigación indica que la alimentación juega un papel crucial en el desarrollo y la gravedad del acné. Un patrón alimentario con mucha comida ultraprocesada y con alta carga glucémica parece empeorar el acné. Por lo tanto, los investigadores se han interesado cada vez más en los posibles beneficios de una dieta baja en carbohidratos como tratamiento para el acné. Varios estudios muestran efectos:

7.1. Estudio sobre dieta de bajo índice glucémico y acné

Sección titulada «7.1. Estudio sobre dieta de bajo índice glucémico y acné»

Los alimentos de bajo índice glucémico causan un aumento menos rápido del nivel de azúcar en sangre e incluyen productos integrales, legumbres (como lentejas y garbanzos), vegetales sin almidón (como brócoli y vegetales de hoja verde), y ciertas frutas (como bayas y manzanas).

En un estudio pionero de 2007 se demostró por primera vez que una dieta con baja carga glucémica tenía un efecto positivo significativo en el acné. Hombres con acné que siguieron una dieta durante doce semanas rica en proteínas y carbohidratos complejos (pan integral, legumbres, brócoli), vieron una reducción del 51% en el número de lesiones de acné y mejoras en su sensibilidad a la insulina (Smith, 2007).

En esta tabla puedes encontrar la carga glucémica de más de cien alimentos.

7.2. Efectos de una dieta cetogénica en el acné

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Una dieta cetogénica se caracteriza por un contenido muy bajo de carbohidratos (generalmente menos de 50 gramos por día) y una alta ingesta de grasas, con énfasis en alimentos como pescado graso (salmón, caballa), carne, huevos, queso, nueces, semillas, aguacates y aceites saludables (aceite de coco, aceite de oliva).

Recientemente, en 2024, se publicó un estudio que examinaba los efectos de una dieta cetogénica muy baja en calorías en el acné. Durante 45 días, mujeres con acné moderado y un IMC elevado siguieron una dieta estricta baja en carbohidratos. El estudio mostró que la gravedad del acné disminuyó en un 31% (medido con la puntuación del Sistema Global de Graduación del Acné) y el impacto en la calidad de vida mejoró en un 45% (medido con el Índice de Calidad de Vida Dermatológica) (Verde, 2024).

La restricción de carbohidratos también parece funcionar aquí. Queremos señalar que una dieta baja en calorías (una dieta con pocas calorías) no es sostenible para casi nadie. No es buena idea seguir tal dieta sin supervisión.

Recuadro: ¿qué hay de los lácteos, el chocolate y las grasas?

Se ha investigado mucho sobre la eliminación de alimentos individuales, como lácteos, chocolate o grasas. Sin embargo, esta investigación no proporciona evidencia convincente de que eliminar tales alimentos realmente ayude a controlar el acné.
Mucha de esta investigación es ‘investigación observacional’, donde se siguen grandes grupos de personas. De este tipo de investigación pueden surgir correlaciones, pero este tipo de investigación no puede demostrar que una cosa (lácteos) causa o empeora la otra (acné).

Solo los estudios aleatorizados (llamados RCTs o ensayos controlados aleatorizados) pueden proporcionar tal evidencia. Los RCTs son estudios donde un grupo sí come estos alimentos y el otro grupo no. Si entonces resulta que un grupo tiene más acné que el otro, entonces se puede hablar de un efecto de causa y efecto. Pero incluso entonces es importante que los estudios se hayan realizado bien y que suficientes personas hayan participado para probar esto firmemente.

¿Existe tal evidencia fuerte de RCT para estos tres alimentos? Tomamos un estudio de revisión reciente de Rygula de 2024:
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  • Lácteos. Rygula encontró 19 estudios que mostraban la relación entre acné y lácteos. Sin embargo, solo uno de estos estudios era un estudio aleatorizado (Kara, 2020). Este único estudio mostró que comer más queso llevaba a más cicatrices. Sin embargo, es un pequeño estudio con 53 participantes. En resumen, la fuerza de la evidencia para una relación causal entre lácteos y acné es débil.
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  • Chocolate. Aquí Rygula encontró tres estudios aleatorizados. De estos estudios resultó que el chocolate contribuía al acné. Sin embargo, son estudios pequeños con un total de solo 72 participantes.
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  • Grasa. Rygula identificó cuatro estudios que mostraban una relación entre alimentos grasos y acné. Ninguno de estos estudios fue una investigación aleatorizada. La fuerza de evidencia de esta investigación es por lo tanto débil.

    En resumen, puede ser que estos tres alimentos contribuyan al acné, pero hay mucho menos evidencia para esto que para ajustar el patrón alimentario completo, dirigido a evitar la resistencia a la insulina. Si alguien sin embargo quiere investigar si uno de estos alimentos es un ‘desencadenante’ del acné, ayuda hacer esto bajo la guía de un dietista y — si es un desencadenante — buscar alternativas completas.

Aunque se necesitan más estudios para comprender mejor los mecanismos exactos y los efectos a largo plazo de la restricción de carbohidratos o un patrón alimentario de bajo índice glucémico en el acné, los hallazgos actuales parecen confirmar que la alimentación puede ser una herramienta poderosa en el tratamiento del acné. Esto ofrece un enfoque natural atractivo que no solo mejora la piel, sino que también contribuye a una mejor salud general (y un peso saludable).


Veelgestelde vragen

¿Existe una relación entre la alimentación y el acné?

Sí, los conocimientos científicos recientes demuestran que los patrones alimentarios con muchos carbohidratos refinados y azúcares pueden causar resistencia a la insulina, lo que afecta negativamente la producción de sebo, la acumulación de células muertas de la piel, el crecimiento bacteriano y las reacciones inflamatorias.

¿Ayuda una dieta baja en carbohidratos contra el acné?

La investigación demuestra que la restricción de carbohidratos puede ser efectiva. Un estudio de 2007 mostró una disminución del 51% en las lesiones de acné con una dieta de bajo índice glucémico. Una investigación reciente de 2024 sobre una dieta cetogénica mostró una reducción del 31%.

¿Cuál es la relación entre la resistencia a la insulina y los granos?

La resistencia a la insulina aumenta la producción de sebo, estimula los andrógenos, acelera la acumulación de células muertas de la piel y fortalece las reacciones inflamatorias - todos factores que contribuyen al acné.

¿Por qué los adultos también sufren de acné?

El acné ocurre en el 40-54% de las personas mayores de 25 años, especialmente en mujeres. La causa a menudo radica en factores metabólicos como la resistencia a la insulina, que son influenciados por la alimentación.

¿Cómo puedo tratar el acné de forma natural sin medicamentos?

Un enfoque natural es evitar los alimentos ultraprocesados, limitar los alimentos con alta carga glucémica, comer más productos no procesados, reducir el estrés y dormir lo suficiente. Esto aborda las causas metabólicas subyacentes.


10. Fuentes científicas sobre acné y alimentación

Sección titulada «10. Fuentes científicas sobre acné y alimentación»

• Behrangi, E., Sadeghi, S., Sadeghzadeh-Bazargan, A., Goodarzi, A., Ghassemi, M., Sepasgozar, S., & Rohaninasab, M. (2019). The effect of metformin in the treatment of intractable and late onset acne: A comparison with oral isotretinoin. Iranian Journal of Dermatology, 22(2), 47—52.
• Cordain, L., Lindeberg, S., Hurtado, M., Hill, K., Eaton, S. B., & Brand-Miller, J. (2002). Acne vulgaris: A disease of Western civilization. Archives of Dermatology, 138(12), 1584—1590. https://doi.org/10.1001/archderm.138.12.1584\ • Diabetes Fonds. (2024). Diabetes in cijfers. https://www.diabetesfonds.nl/over-diabetes/diabetes-in-het-algemeen/diabetes-in-cijfers\ • Heng, A. H. S., & Chew, F. T. (2020). Systematic review of the epidemiology of acne vulgaris. Scientific Reports, 10(1), 5754. https://doi.org/10.1038/s41598-020-62715-3\ • Melnik, B. C. (2012). Diet in acne: Further evidence for the role of nutrient signalling in acne pathogenesis. Acta Dermato-Venereologica, 92(3), 228—231. https://doi.org/10.2340/00015555-1358\ • Ryguła, I., Pikiewicz, W., & Kaminiów, K. (2024). Impact of diet and nutrition in patients with acne vulgaris. Nutrients, 16(10), 1476. https://doi.org/10.3390/nu16101476\ • Smith, R. N., Mann, N. J., Braue, A., Mäkeläinen, H., & Varigos, G. A. (2007). A low-glycemic-load diet improves symptoms in acne vulgaris patients: A randomized controlled trial. American Journal of Clinical Nutrition, 86(1), 107—115. https://doi.org/10.1093/ajcn/86.1.107\ • Szefler, L., Szybiak-Skora, W., Sadowska-Przytocka, A., Zaba, R., Wieckowska, B., & Lacka, K. (2024). Metformin therapy for acne vulgaris: A meta-analysis. Pharmaceuticals, 17(6), 728. https://doi.org/10.3390/ph17060728\ • Vellinga, R. E., van Bakel, M., Biesbroek, S., Toxopeus, I. B., de Valk, E., Hollander, A., van ‘t Veer, P., & Temme, E. H. M. (2022). Evaluation of foods, drinks and diets in the Netherlands according to the degree of processing for nutritional quality, environmental impact and food costs. BMC Public Health, 22(1), 877. https://doi.org/10.1186/s12889-022-13282-x\ • Verde, L., Frias-Toral, E., Cacciapuoti, S., Simancas-Racines, D., Megna, M., Caiazzo, G., Potestio, L., Maisto, M., Tenore, G. C., Colao, A., Savastano, S., Muscogiuri, G., & Barrea, L. (2024). Very low-calorie ketogenic diet (VLCKD): A therapeutic nutritional tool for acne? Journal of Translational Medicine, 22(1), 322. https://doi.org/10.1186/s12967-024-05119-5\ • Yen, H., Chang, Y.-T., Yee, F.-J., & Huang, Y.-C. (2021). Metformin therapy for acne in patients with polycystic ovary syndrome: A systematic review and meta-analysis. American Journal of Clinical Dermatology, 22(1), 11—23. https://doi.org/10.1007/s40257-020-00565-5

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